Alicia Virelli ama la fotografía y en las imágenes que toma, parece querer mostrar que nada de la naturaleza le es ajeno. Allí, donde lo humano pierde en gran medida la noción de un espacio continente; donde la inmensidad se apodera de lo conmensurable y donde es posible sentir la presencia de una fuerza superior, que organice lo ingobernable, viaja Virelli en busca de su objeto. Lleva siempre una cámara fotográfica. En principio fue analógica y casi como en un juego autodidacta, buscó con ella captar y detener el instante de una percepción elegida. Luego, ese juego se hizo más atrevido y precisó no sólo profesionalizar su dispositivo sino también sus conocimientos respecto de la fotografía. Estudió “Captación” con Marcelo Gurruchaga y “Técnica” con Gerardo Salonia, dos maestros que, según expresa la misma artista, le “permitieron unir su búsqueda interior con la luz exterior que se fija en el alma”. Entonces llegó el primer viaje en busca de aquello que ni siquiera se había animado a soñar: a solas, en Machu Pichu y en el Lago Titicaca, encontraría un “antes y un después.” Instantes mágicos percibidos y multiplicados de significación de mayor evidencia al momento del revelado. Alicia Virelli descubre en la experiencia, en la elección del instante, la maleabilidad de la luz. El hilo conductor que recorrerá toda su poética será, a partir de entonces, la búsqueda de una belleza, la comprensión de una naturaleza en estado cuasi virginal que se acerca a la idea de lo sublime. Y, en esa búsqueda los viajes se suceden uno tras otro. Amaneceres en las playas de Costa Rica: sensación de milagro en la detención del tiempo de una flor o en la traslación de la luz entre las nubes. También los vestigios materiales de antiguas civilizaciones - Egipto y Grecia – dan testimonio en su fotografía de lo que fue grandioso y temido en otro tiempo hoy es piedra y silencio para contemplar.
En otros viajes Alicia Virelli recorre el paisaje local. Mendoza y La Patagonia le permitieron expresar el entorno de un paisaje profundo y la inmensidad a partir del secreto de la luz. Una luz diáfana, hiriente; que baña el verde imposible de un paisaje rocoso; un horizonte de estepa entrecortado. En su objetivo nada se interpone. Tristeza y desolación al descubierto. Es su sensibilidad la que se revela en el paisaje. La fotografía es personalidad
Después el agua y las nubes adquirieron protagonismo y sus reflejos y destellos se convirtieron en la imagen logo que caracteriza su mirada. Lo que está en continuo movimiento y nada lo detiene es para la imagen fotográfica una provocación, un desafío por intentar retener como retrato lo permanente e inasible de su propiedad: mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua. Escribió Jorge Luis Borges (1899-1986) en “Arte Poética”, “El hacedor” (1960).
El fulgor y los destellos muestran el sendero sobre el que la vista se desplaza. El agua es reflejo y sentimiento y su imagen un concepto espiritual que emana de significación y sentido, aún antes que la artista verbalice su significado. El agua es un alimento que circula en las venas de la tierra y puede verse su descarga a través de geiser humeantes. “De pronto sentí el río en mí/corría en mí/con sus orillas trémulas de señas/con sus hondos reflejos apenas estrellados. (…)/Era yo un río en el anochecer/y suspiraban en mí los árboles/ (…)¡Me atravesaba un río, me atravesaba un río!”, escribió Juanele Ortiz (1896 – 1978) en “El ángel inclinado” (1938).
La plenitud de la naturaleza domina el lugar no ocupado por el hore. ¿Por qué hacer una toma de lo que se inserta y deteriora si puede fijar lo permanente y lo inasible? Allí están las nubes caprichosas que atrapan la luz con diferentes formas. Es un fuego, del cielo a partir de nubes desarmadas por el viento. Permitir al otro ver es producto de lo que uno aprendió a mirar. La misión del fotógrafo es organizar las formas que están en la realidad compositivamente para sorprender. Alicia Virelli concibe la realidad desde una fotografía artística subjetiva: las nubes, el cielo, el paisaje y el brillo de la luz sobre el agua componen una estructura visual armoniosa y equilibrada, al mismo tiempo que enigmática y vivificante.
|
Julio Sapollnik - Lic. en Historia del Arte, Master en Cultura Argentina, Becado por Fulbright Comission en el Museum of Modern Art, New York. Jurado en importantes premios. Fue Director del Palais de Glace y Curador de Exposiciones Especiales de la Biblioteca Nacional. Ex crítico de arte en el diario Clarín y Página 12 y en el periódico “Arte al Día” de Buenos Aires. Colabora con la revista “Arte al Límite” de Chile, las publicaciones de Ediciones Institucionales y la muestra Expo-artistas 09. Conduce junto a Patricia Altmark el programa “Cultura al Día” en Canal Metro y Radio Cultura FM 97.9 y “Kol Hebraica” junto a Gerardo Mazur y Rudy por Radio Jai FM 96.3.- sjulio@fibertel.com.ar |