L i c .   I r e n e   G i s e l a   R o i t m a n

L i t e r a t u r a



"siguen las lecturas de Soledad, sin título... o son dos?"


Son dos en una, y entre ellas una pared enorme que se consagra al
destino.  Soledad simplemente llama a su sombra, mientras la mira
desde el costado de dentro.  La sombra llama a Soledad, también, desde
el lado de fuera.  Cuando se miran, se tornan destino, se juntan, se
yuxtaponen y se sostienen.  Y una voz discente las saluda desde el
extremo de la flaqueza, y llora.  Y una voz rugiente abraza el llanto,
emancipa la fuerza y atrapa la liviandad.  Ella mira a la voz múltiple
y no distingue lugares.  Pero la pared enorme sigue pasando,
enarbolando destino.  Soledad se inclina ante el peso de la
certidumbre, que retumba a su lado, y un vagido infantil se eleva…
hasta el fondo mismo de sí misma.  Son dos en una y un destino
desenfadado.  Entonces, Soledad, abre la puerta al abismo y se
desliza, jugando a la rayuela, hasta tocar la tierra.


29-04-07
2,30 PM.
Y un cielo opaco y violeta enarbola los ruidos de la noche