Inés Echenique
Crítica


Inés Echenique. El Ser Social y la Muerte

Una constante en el desarrollo artístico en cuanto a temática plasmada se refiere ha sido la preocupación, la insistencia del ser humano en reflejar “la muerte” como patente compañera que encamina pasos y forma un anexo insustituible.

Este reflejar atiende a la necesidad por encontrar el sentido de la vida, por encontrar respuestas a lo inconcluso y tal vez irrelevante de la existencia humana.

Inés Echenique es una creadora claramente interesada por indagar en dicha temática como fruto de un sustancial esfuerzo por procurar una visión menos frustrante de la expiración del ser.

Para ello conjuga elementos que la reflejan, como es el caso de la calavera, con otros propios de su antónimo como son las tonalidades alegres contrapuestas.

Podemos reseñar que en su obra se encuentra la lucha o incluso la conjunción vida-muerte reflejada mediante la utilización de grises u oscuros para todo lo que representa “muerte”, y vivas y coloristas para todo lo que suponga “vida”.

Sin duda alguna una lucha entre ambas es lo que nos refleja como sustancial necesidad del ser por fluctuar entre ambos mundos en los que paulatinamente vamos incidiendo.

En sus trabajos, en los cuales es digna de mención la uniformidad en cuanto a la línea desarrollada, cosa que pocos creadores consiguen, podemos observar seres sin rostro, seres abandonados a su suerte los cuales van pululando por un cosmos variable, susceptible de ser cambiado por las circunstancias, incluso por la suerte o el destino.

Todo es relativo, todo es cambiante, variable, asimilable según necesidades, incierto hasta el punto de la desesperanza.

Claramente refleja una sociedad perdida en busca de un rumbo que socialmente acontece como inexistente, una sociedad con sed de esperanza, con la obligación moral de encontrar una vía que la encamine hacia un futuro no incierto, no desdeñable…un futuro esperanzador.

Muy simbolista intercala elementos formales (peces, tractores, personas indefinidas..) que no hacen sino constatar la línea que Echenique desarrolla hábilmente para concretar un estilo, una forma de asimilar el entorno y redirigirlo al contemplador con calidad, sobriedad y una indudable sensibilidad.

Francisco Arroyo Ceballos
De la Asociación Española de Críticos de Arte